La Generación del 17
LA VOZ ESTUDIANTIL
¿Acaso han sido trascendentales los espacio donde la Juventud Venezolana haya podido dejar huella en la historia de nuestro país? A priori la mayoría contestaría que si e inmediatamente se trasladaría a las memorias de las generaciones que han marcado la historia Venezolana y han servido de inspiración para la juventud actual y lo seguirán siendo muy apropiadamente para generaciones futuras. Algunos con palabras rimbombantes podrán exaltar los logros de la Juventud Victoriana del 12 de febrero de 1.814 otros recordaran la loable y muy recordada generación del 28 que marco un hito en el siglo presente -como quizá dirían algunos- el mayor movimiento juvenil y académico del continente. tal vez aquellos de edad madura recuerden con orgullo a la generación del 69 y su papel resiliente no solo en lo que significo la trasformación universitaria sino la defensa de la autonomía del Corpus Mater de nuestro país.
Tal vez para nosotros los que hoy nos corresponde no solo escribir, sino construir la historia que sera leída en los postreros días, sea la generación del 2007 la mas heroica que haya pisado el suelo patrio aun con sus Ricardo"s Sanchez por allí. El Movimiento Estudiantil no es homogéneo, no es uno solo, pero pese a ello se identifica como el mismo, ese que en el pasado fue glorificado, que trascendió y ese que hoy es reconocido por el pueblo de Venezuela como el movimiento de masas mas genuino que pueda tener nuestro país, lejos de los partidos, movimientos sociales e instituciones del Estado goza el mayor reconocimiento dentro de todo el país e inclusive es probable que se extienda mas allá de las fronteras de nuestra territorialidad.
"Hoy en medio de la mayor crisis política de nuestra historia" dirían los políticos románticos o de discurso repetido, el Movimiento Estudiantil Venezolano vuelve a erigirse sobre las ruinas de un país constantemente avasallado por la dictadura y no se hace clandestino sino que se enfrenta a rostro descubierto y con sus herramientas de estudio a un gobierno que dejo de ser democrático y se aferro al poder a través de las armas y la violencia. Ese Movimiento Estudiantil que lejos del sarcasmo podría simbolizar el paladín de la democracia esta compuesto por héroes y libertadores, es una amalgama de sueños, esperanzas, frustraciones, dolor, agonía, pero sobretodo sed de justicia, de libertad y de democracia como sistema para coexistir con la otredad. Héroes o Libertadores no por usar fusil o bayoneta y emular a los guerrilleros de mediados y finales del milenio pasado o a los próceres de la independencia de inicios del siglo XIX, héroes y libertadores por ser jóvenes, por entender el concepto de ciudadanía, de irreverencia y la necesidad inexorable que esto conlleva para exigir los derechos y conquistarlos a costa de la libertad y de la vida si fuere necesario.
Este Movimiento Estudiantil no solo ha de ser vanguardia en la luchas luchas que le ha correspondido y le corresponderá llevar al pueblo Venezolano, este movimiento emancipador ha sido corriente de rebeldía pero hoy además en su compromiso con el porvenir ha de ser corriente de pensamiento y ser corriente de pensamiento no es otra cosa que asumir el papel con la historia y generar contenido y proyectos que permitan la reconstrucción de Venezuela para eludir con vehemencia los vicios de la conocida "Política Tradicional" que ha sido por demás pintoresca, populista y ha servido para socavar las posibilidades de cambio que durante años ha reclamado Venezuela.
Este Movimiento Estudiantil no debe amilanarse ante la tiranía y la violencia, debe por el contrario mantener el ímpetu y el coraje para creerse capaz de ser no solo el futuro sino el presente de Venezuela que enarbole las banderas de la democracia y la justicia como pilares de la Patria que soñamos y tanto nos ha costado. No es momento de vivir de las glorias del pasado y esas generaciones que marcaron pauta en esta lucha de mas de dos siglos por la Venezuela que hemos soñado es momento de mantenernos firmes y con gallardía para construir con aplomo la dignidad y gloria del presente, esta generación del 17 tiene mucho que aportarle al país, desde las luchas sociales, la cultura y sobretodo desde la academia y la educación. Es momento de construir el espacio que nos permita trascender como la juventud que se titula generación del 17, por demás aguerrida y comprometida. Una Juventud que debe dejar por escrito y plasmar en el corazón del imaginario colectivo un proyecto de país y de Universidad que sirva a esta generación y a las futuras.
Amare patriae est nostra lex.


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